Durante una situación de emergencia, la posibilidad de disponer de datos sobre el terreno permite calibrar el alcance del conflicto y ubicarlo. Así sucedió en Kenia, tras las elecciones de 2008, cuando un grupo de programadores decidió geolocalizar los violentos enfrentamientos entre policía y guerrillas, después de que la oposición acusase al presidente Mwai Kibaki de haber manipulado los resultados de los comicios. En aquella ocasión, la información provino de mensajes telefónicos y correos electrónicos enviados por la población, siendo ésta la principal generadora de contenido. Así nació la plataforma Ushahidi («testigo» o «testimonio» en swahili), un proyecto para mapear datos de impacto humanitario y político.

El emblema de Ushahidi es el Crowdmap, herramienta que sigue la esencia crowdsourcing y permite crear mapas colaborativos, públicos o privados, conectables a aplicaciones móviles ya existentes. Precisamente, la colaboración ciudadana es clave en su voluntad de erigirse como estandarte de la democratización informativa, como afirma uno de sus fundadores, David Kobia. Tras siete años, Ushahidi ha sido útil en distintas causas y áreas geográficas de todo el mundo. Por ejemplo, en Sudáfrica, permitió establecer las zonas donde se producían incidentes contra población inmigrante; en la República Democrática del Congo, y también en Gaza, se pudieron geolocalizar focos de violación de derechos humanos y encontrar testimonios de ello; en Kenia, permitió rastrear lugares donde se detectaban casos del virus de influenza H1N1.

A pesar de la gran magnitud y el impacto de estas microaportaciones, el sistema de Ushahidi es de manejo simple. Los usuarios sólo deben descargarse la app, introducir el reporte descrito y clasificado por tema, asignándole un área geográfica, y tomar una fotografía si lo desean. El sistema permite establecer un archivo con estas causas, y eliminar duplicidades, gracias a la acción de los voluntarios, quienes califican y revisan los datos. Hasta la fecha se han elaborado 2.939 mapas mediante el Crowdmap, en 20 lenguas, que han albergado hasta 127.591 reportes. Sin embargo, la aplicación móvil no es el principal medio de transmisión de la información en zonas donde la red sin cable no alcanza de forma adecuada. En ellas, el grueso de la acción se desarrolla vía SMS, Twitter, página web o formularios. Ese fue el caso de la campaña humanitaria desplegada tras los terremotos de Haití y Chile en 2010, o la acción emprendida durante la Primavera Árabe en 2011, cuando la Oficina de Naciones Unidas llamó a formar un cuerpo de voluntarios, quienes crearon un mapa de georeferenciación de los ataques a la seguridad del pueblo libio.

El sistema «Ping» es otra de las posibilidades desarrolladas desde el proyecto Ushahidi. En casos de emergencia, este actúa como doble canal, que a través de un mensaje móvil o correo electrónico facilita ponerse en contacto con las personas de un grupo, para preguntarles si se encuentran bien. Además, el proyecto busca facilitar datos relativos a situaciones de crisis en estructuras de fácil acceso y lectura, a través del producto «CrisisNet». De hecho, Ushahidi se basa en el Open Source. De esta forma, la plataforma abre la posibilidad de que desarrolladores, periodistas o cualquier otro profesional y/o ciudadano aporte datos o sistemas de información que permitan al equipo seguir creciendo en el mapeo de datos que favorezca al bien común.

Por otro lado, periódicos como ‘The Washington Post’ usaron esta herramienta para avisar sobre accesos cortados y otras informaciones de interés, tras un fuerte temporal de nieve. Este sistema de mapeo también ha tenido implantación en un contexto político, habiendo permitido, a día de hoy, la monitorización en elecciones de México, India, Colombia, Brasil, Bolivia y Venezuela. E incluso ha explorado otras vertientes, como la ecológica, mediante «Agrotestigo», un sitio donde los agricultores argentinos pueden localizar y compartir información sobre plagas u otros factores que afectan a la cosecha. Un abanico de posibilidades ofrecido por Ushahidi, un proyecto comprometido con el bien común, humanitario y político a través del papel del ciudadano como testigo/testimonio.

Si quieres valorar aplicaciones puedes hacerlo participando como experto de la appteca de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento útil para mejorar la calidad democrática de la toma de decisiones a través del compromiso social y político colectivo.