Eduard Martín-Borregón 

La mensajería instantánea se ha convertido en el principal instrumento digital para el activismo social y político, pero abre brechas para su seguridad. EnglishPortuguês


Este artículo es un extracto de un artículo original publicado en el eBook El ecosistema de la Democracia Abierta y se puede encontrar aquí.

Nos encontramos en una época de transformación, una transformación que merece ser analizada, tanto de su lado positivo, que trae consigo un emergente poder relacional (más interactivo, directo y abierto), como desde su lado menos evidente y más escondido. El lado que pone en entredicho la privacidad.

El problema radica en un aspecto base: la Internet es una red que se diseñó para compartir información sin pensar en cómo crecería o cual sería su uso actual.

Por ello, encontramos una gran problemática en lo que concierne a la gestión de la privacidad de sus usuarios, ya que, actualmente, es muy fácil que una persona pueda ver todo lo que escribimos o hacemos desde nuestros dispositivos, ya sea el móvil, el ordenador o la tablet, siempre y cuando tenga conexión a Internet.

En este sentido, hablar de comunicación a nivel virtual se convierte en un tema complejo, ya que, aunque desde hace un par de años la mayoría de las aplicaciones de mensajería estén encriptadas, sigue siendo muy sencillo espiarnos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se creó la alianza de los Five Eyes, conformada por Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Reino Unido (UKUSA). Este pacto estipula un acuerdo de inteligencia que espía a todos los internautas de manera constante, sistemática y acumulativa.

En el texto encontraremos varios casos de empresas, de industrias tecnológicas y de electrodomésticos en los que se explican diferentes formas de espiar a los internautas, incluso teniendo sus dispositivos apagados.

Además, nos cuentan cómo se usan los metadatos para obtener información que ayuda a determinar el grado de vigilancia que nos deben aplicar de acuerdo a nuestros comportamientos.

Finalmente, se destaca la importancia de comprender que, encriptar, es la única forma de proteger nuestras comunicaciones y nuestros archivos, por lo que se recomiendan algunos servidores propios y servicios no intrusivos, que nos permitirán resguardan nuestro ámbito privado.

Publicado en Democracia Abierta (20.04.2018)