Este es un breve resumen de la 39ª Sessió Web que organiza periódicamente el Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya.

Francis Pisani inicia su conferencia destacando los cinco paradigmas a los que se enfrenta la «ciudad» actual:

  • Revolución urbana: La urbanización masiva de los espacios urbanos se va a duplicar en 35 años. A modo de ejemplo, en 15 años entre 15 y 20.000 rascacielos se construirán en China; estos edificios podrían albergar a un número de habitantes igual al de diez veces el de la ciudad de Nueva York.
  • Revolución tecnológica: La digitalización masiva genera una sombra virtual en cada persona. No es que haya dos espacios, sino que la capa física y la capa digital están interconectadas en cada uno de nosotros.
  • Reto climático: El análisis del cambio climático debe atenderse con el enfoque de la ciudad como parte de la solución y en el marco de un nuevo contexto mundial, marcado por el cuestionamiento de las fronteras tradicionales y el alejamiento entre políticos y ciudadanos.
  • Desplazamiento del centro del mundo: La organización geopolítica y económica mundial es especialmente cambiante en las últimas décadas. Esta realidad ha dibujado un nuevo mapa del poder político y económico.
  • Cuestionamiento del estado-nación: La ciudad como ente gana especial protagonismo ya que las fronteras geopolíticas generan controversias. La ciudad, por su casuística, permite definir mejor el ámbito de intereses comunes entre la comunidad que la constituye.

Francis Pisani, citando el caso de París, propone dos enfoques a valorar en la definición de la ciudad inteligente:

  • Pleonasmo: La propia ciudad como solución a las demandas de los ciudadanos.
  • Proceso: La transformación de las ciudades y no únicamente desde el punto de vista tecnológico, sino de la evolución de ciudades ya existentes y en respuesta a los cinco paradigmas indicados.

En la concreción de lo que significa una ciudad inteligente convergen diversos modelos, caracterizados por diferentes estrategias. Cada una de estas aproximaciones responde a realidades geográficas, sociales, económicas…distintas  y con un enfoque propio en la definición de las políticas públicas. Por ejemplo, en Singapur o en Copenhague, el aumento de los impuestos frena el uso del transporte privado.

En este recorrido de incorporación de las TIC a los territorios, identificamos un punto de inflexión en el año 2008, por tres razones evidentes: más población mundial que habita en la ciudad que en el campo; más líneas de telefonía móvil que líneas de telefonía fija; más objetos conectados a la Red que personas.

En este punto, Pisani señala que el concepto de ciudad inteligente provoca rechazo porque el debate se ha centrado en las grandes infraestructuras y no en el abordaje de ésta como una posibilidad para la redemocratización. En este sentido, se observa que entre la recolección de datos (datapolis), configurada por grandes corporaciones, y su distribución horizontal, en red, (participolis) se genera tensión. A pesar de ello, ambos elementos, la centralización de los datos y la distribución horizontal de la información, son relevantes en la arquitectura de la participación ciudadana. En definitiva, la conexión de datos (datopolis) y su uso inteligente (participolis) debería permitir mejorar la gestión de una ciudad.

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