Ya son muchos los sectores tradicionales que han vivido, en los últimos años, un proceso disruptivo a causa de ofertas de consumo o uso colaborativo de bienes o servicios. La mayoría de los casos corresponde a modelos de negocio que se han resistido a la transición digital, que se han mantenido en lo analógico y que, además, cuentan con empresas con gran poder de mercado.

Para comprender el auge del consumo colaborativo, debemos destacar los cambios de comportamiento y mentalidad de muchos usuarios y usuarias. Desde aquellos que poseen un bien y desean compartirlo para sacar un rendimiento cuando no lo usan, a aquellos que se decantan por una opción de economía colaborativa, antes de contratar servicios o bienes en grandes plataformas.

Conociendo estos factores, el sector del parking no ha quedado al margen. Si analizamos el caso de Barcelona, nos encontramos que el 55% del total de plazas existentes en la ciudad está en manos de particulares. El uso que le dan estos particulares a sus plazas en propiedad es muy heterogéneo, pero en pocos casos estos sacan un rendimiento de su plaza mientras no la ocupan.

En este contexto aparece PARC, una nueva aplicación que permite alquilar plazas de parking de particulares a un precio muy competitivo. Basándose en un entorno intuitivo, y parecido a otras aplicaciones de uso compartido, ofrece a los particulares una fuente de ingresos alternativa, alquilando su plaza por horas, y una opción económica para aquellos usuarios y usuarias que necesiten aparcar su vehículo.

Para ello, PARC se centra en un elemento fundamental para generar este cambio de comportamiento de los particulares, como son las comunidades de vecinos. Las comunidades de vecinos de ciudades como Barcelona son los órganos de decisión entre los propietarios del mismo edificio o, en este caso, del parking de la finca.

La app no solo plantea una solución tecnológica, ofreciendo la interfaz digital, sinó que pone a disposición de las comunidades elementos logísticos para facilitar la integración de su sistema: cámaras de seguridad, protectores para las columnas, llaves digitales mediante el smartphone, e incluso la limpieza de las plazas que se compartan. La creación de incentivos para la adaptación del sistema busca que los usuarios que decidan ofrecer su plaza de parking no solo reciban un rendimiento económico, sino también optimizar el funcionamiento de toda la instalación del aparcamiento de la comunidad. De este modo, la curva de adaptación de la app no solo se reduce a aquellos early adopters, también incluye a la comunidad de vecinos de los primeros usuarios, que ven de primera mano los beneficios de la utilización de PARC.

Es significativo que startups como PARC se centren en el concepto de comunidad: en un contexto donde la movilidad en las ciudades se focaliza en la eficiencia y en la reducción del espacio público dedicado a los vehículos de motor, esta aplicación promueve la colaboración entre particulares para optimizar el uso del espacio público, generando comunidad dentro de las fincas pero, también, entre todos los usuarios y usuarias de la aplicación.

Publicado en: El Periódico, “Apps” para el ciudadano comprometido por Jaume Ríos (18.06.19)