El pasado sábado 4 de marzo se llevó a cabo el Open Data Day, la celebración internacional que viene realizándose desde 2010 con el objetivo de promover la apertura de datos y su utilización. En Barcelona, ideograma (impulsora de apps4citizens) y la Iniciativa Barcelona Open Data organizaron una jornada centrada en la evaluación de los portales y bancos de datos disponibles en Cataluña. El evento se podía seguir en Twitter a través de la etiqueta #ODDCAT, además de la internacional, #OpenDataDay.

Este inventario y análisis crítico de diversos portales es posible porque, durante años, el foco estuvo puesto, casi de forma exclusiva, en la publicación de información que antes estaba restringida y limitada al ámbito público. Las Administraciones —algunas más, otras menos— pusieron a disposición de expertos y curiosos sus datos de transporte, salud, residuos… Esta apertura masiva de datos estuvo impulsada por una demanda de mayor transparencia que, finalmente, parece no haber generado la confianza que se esperaba.

La difusión de los datos era (y continúa siendo) necesaria, pero no suficiente. La publicación no presupone que esa información tenga un uso público y, mucho menos, una utilidad. Por ello, en este último tiempo, los expertos están haciendo un mayor hincapié en la reutilización de esos datos, en su aprovechamiento en el tratamiento de problemas complejos. «Se trata de abrir datos para ver de nuevo —o mejor— la realidad para gobernarla y transformarla», escribía Antoni Gutiérrez-Rubí.

La mayoría de estos datasets, aunque disponibles y fácilmente encontrables, no resultan comprensibles más que para un pequeño grupo de analistas, lo que origina una nueva brecha (data divide), entre quienes son capaces de leer y usar los datos y quienes no lo son. Por ello, se vuelve necesario, por un lado, un enfoque pedagógico que facilite la interpretación de los datos y, por otro lado, una voluntad política que haga que cada vez más personas puedan hacer un uso productivo de esta información. Necesitamos, hoy, más data evangelist que data analyst.
En este esfuerzo pedagógico, por ejemplo, se enmarca la guía de formación del Portal Europeo de Datos, un curso online dirigido a todo aquel que desee aprender de Open Data. Los trece módulos que componen la guía —todos ellos puestos a disposición bajo licencia Creative Commons— son aptos para usuarios de todos los niveles, desde principiantes hasta expertos, y cada uno trata un aspecto distinto de los datos abiertos: plataformas, formatos, métricas de impacto, etc.

Otro recurso que facilita el acceso a los datos es Open Data Companion (ODC, que en inglés se pronuncia «oudisi», algo así como odisea), una aplicación móvil que reúne y pone al alcance de cualquier usuario de smartphone (aunque únicamente está disponible para dispositivos Android) más de 170 portales y bancos de datos. La particularidad de este catálogo es que se trata de una interfaz diseñada especialmente para dispositivos móviles. Los datos, al bolsillo.

Las Administraciones públicas, sobre todo las locales, deben asumir un compromiso real con la democratización del uso de los datos públicos, lo que implica un esfuerzo de comunicación (no solo difusión) y pedagogía. Esto es, una labor de sensibilización sobre el potencial que tiene el uso público y desintermediado de los datos abiertos.

Puedes ver estas y otras aplicaciones similares en nuestra categoría de Datos abiertos en la appteca de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento tecnológico al servicio de la ciudadanía, que funciona a través del compromiso social colectivo. Si quieres conocer otras iniciativas y proyectos de tecnología cívica, entra en la web de apps4citizens y sigue nuestras cuentas de Twitter y Facebook.