El lunes 8 de mayo inició la Cuarta Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial. En esta edición —las pasadas fueron en 2007, 2013 y 2015—, la ONU busca sensibilizar sobre los peligros del exceso de velocidad y promover medidas para abordar este importante factor de riesgo.

«Reducir a la mitad el número de muertes y traumatismos en las carreteras del mundo» es una de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Es un objetivo ambicioso, pero necesario. Pues según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año pierden la vida cerca de 1,25 millones de personas en siniestros de tránsito.

Los jóvenes son los más afectados por la siniestralidad vial. En los países de la OCDE, suelen representar entre el 18 y el 30 % de todos los conductores muertos en carretera, aunque no alcancen siquiera a representar el 15 % de la población total de sus países.

Para sensibilizar sobre los peligros al volante y educar a los más jóvenes, el Banco de Seguros del Estado de Uruguay lanzó, a fines del año pasado, La vida no es un juego, un sencillo juego para aprender a conducir con precaución, respetando señales y cumpliendo normas. Los usuarios se registran y van cumpliendo objetivos: camino al banco, a la escuela, al supermercado, etc. Hasta aquí un juego más. Lo que lo hace diferente del resto es que en este tenemos una sola vida. No hay posibilidad de pedir otra en redes sociales o comprar créditos. Tenemos una única vida, como en la vida real. Y la perdemos cuando incumplimos alguna norma.

La gamificación, según Gabe Zichermann, autor del libro Game-Based Marketing, es el «proceso del uso del pensamiento y la dinámica de juego para atraer al público y resolver problemas». Los juegos impulsan el engagement y facilitan el aprendizaje. En este caso, la gamificación también ayuda a romper el tradicional lenguaje de las campañas de sensibilización y a conectar con el público más joven. Si bien esta propuesta uruguaya no destaca por la calidad de sus gráficos ni por ser especialmente entretenida, resulta efectiva como herramienta educativa y el hecho de que sea un one-shot-game ayuda a la sensibilización y a pensar que conducir no es un juego.

Si quieres conocer otras iniciativas en formato móvil sobre seguridad vial, puedes hacerlo en la categoría de Movilidad Inteligente de la ‘appteca’ de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento tecnológico al servicio de la ciudadanía, que funciona a través del compromiso social colectivo. Si quieres conocer más sobre el proyecto, entra en la web de apps4citizens y sigue nuestras cuentas de Twitter y Facebook.

Publicado en: El Periódico, ‘Apps’ para el ciudadano comprometido, por Santiago Castelo (10.05.2017)