Las mismas características que sitúan a internet como un catalizador en la construcción de redes para el activismo social y político (la conectividad y la desintermediación) dificultan su usabilidad. Situaciones donde la conexión no es posible por causas geográficas o de censura -intermediando en la conversación-, provocan que la potencialidad de la red se vea anulada.

Es en este contexto cuando las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) articulan nuevas soluciones para promover las dinámicas en red, más allá de las posibilidades que ofrece internet.

Firechat es una aplicación que permite la conexión de dispositivos móviles, a través de bluetooh, sin necesidad de cobertura móvil, ni ‘wi-fi’. Con ella, los usuarios, pueden enviar mensajes públicos y privados. Es decir, mensajes compartidos con el resto de la red o en confidencialidad con el receptor al que van dirigidos. Estos últimos están encriptados y pueden circular de dispositivo en dispositivo hasta llegar al receptor, sin que los intermediarios hayan podido acceder a él. En definitiva, los usuarios de la red, actúan de facilitadores y, a su vez, se pueden comunicar privadamente beneficiándose de la misma operativa.

Así, esta ‘app’ permite a un grupo de personas comunicarse, evitando las tiranías de la conexión; la construcción de una red puede esquivar elementos que la obstaculicen, ya sean técnicos o políticos. El control sobre redes P2P, como el que ofrece Firechat, resulta de mayor robustez ante la censura.

La utilidad de la aplicación y su usabilidad se demostraron en las revueltas en Hong Kong, hace un año,cuando el movimiento Ocuppy Central desafió al Gobierno chino lanzando una campaña en contra de la reforma electoral; también, en las manifestaciones permanentes contra el presidente Putin.

La ‘app’ se postula como una herramienta clave en el derecho de privacidad que debería asegurar la comunicación digital y que, a menudo, queda atacada. En El pequeño libro rojo del activista en red, Marta Peirano introduce medidas de seguridad, entre las cuales está la criptografía, para mantener seguros los datos.

Al mismo tiempo, la app también puede ser una herramienta útil para la efectividad de la tarea de los soplones, en su misión de transparentar la información y poner en jaque al poder, difundiendo la información ocultada a la ciudadanía.

En definitiva, la tecnología es capaz de articular soluciones para el activismo social y político más allá de las características que definen Internet, pero constituyendo un elemento clave para tejer redes. El signo del Shaka, utilizado como logotipo de la app,ilustra este guiño entre los usuarios a saltarse, con complicidad, las barreras de la censura.

Si quieres valorar aplicaciones puedes hacerlo participando como experto de la appteca de apps4citizens. apps4citizens es una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento útil para mejorar la calidad democrática de la toma de decisiones a través del compromiso social y político colectivo.