Tomás Díez

La innovación no es una opción: es una necesidad – para mejorar lo que hacemos y tener un papel que desempeñar en el contexto de la economía líquida. EnglishPortuguês


Este artículo es un extracto de un artículo original publicado en el eBook El ecosistema de la Democracia Abierta y se puede encontrar aquí.

A lo largo de la historia ha habido múltiples hitos que han transformado las poblaciones, las ciudades, los procesos, las formas de proceder e incluso los mismos procesos de interacción y relación entre seres humanos.

Si miramos hacia atrás, podemos ver que la irrupción de la agricultura fue uno de esos hitos que cambió un sinnúmero de hábitos en las personas y en la constitución organizativa de las sociedades, eliminando la figura del cazador-recolector y convirtiendo a los individuos en acumuladores de bienes, que lograron por fin concentrarse en lugares puntuales, que luego se convirtieron en poblados. Se provocó un cambio drástico; empezamos a habitar el planeta de manera completamente distinta.

Por su parte, la llegada del dinero, como forma de intercambio de productos y servicios a nivel abstracto, supuso el inicio de una nueva forma de economía, que se extiende hasta nuestros tiempos.

En este sentido, se generan algunos cuestionamientos en relación a los cambios sociales, económicos y políticos que han traído consigo la tecnología y la Internet, así como las relaciones de poder que existen detrás de estas.

En el texto, se analizan diversas variables y se proponen algunos interrogantes que todos nos deberíamos hacer en relación a las mismas, como: ¿para qué y para quienes son útiles las tecnologías? ¿quién decide qué hacer con ellas? o ¿cuánto sabemos realmente acerca de ellas?

Se pone de manifiesto también la necesidad de proponer y construir nuevas formas de usar la tecnología y la Internet por medio de la participación de individuos, comunidades y organizaciones que ideen de manera conjunta caminos alternativos, con el objetivo de poner todos estos avances tecnológicos al servicio de los seres humanos y del planeta.

Finalmente, se muestra a Barcelona como una ciudad con un ecosistema especial para encontrar y prototipar esas ideas nuevas sobre producción en las ciudades, de manera justa y transparente, con el objetivo de que puedan ser replicadas y adaptadas en otros lugares del mundo.

Publicado en Democracia Abierta (25.04.2018)