Este lunes, en el mirador del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, se presentó la aplicación de El teu Parlament (ETP). Como indicaba la diputada Marta Ribas, una de las ponentes participantes en el acto, esta aplicación nace en el contexto de una época sociopolítica, la actual, marcada por las demandas de regeneración y profundización democrática.

A nivel micro, la app es la respuesta a la constatación de falta de accesibilidad a los datos generados por la actividad en el Parlament de Catalunya. La aplicación es el paso inicial para promover la primera Organización de Monitoreo Parlamentario (OMP) de ámbito catalán. Este tipo de entidades, que son ajenas a cualquier institución, partido político o grupo de interés con marcada filiación política, se dedican a promover la transparencia parlamentaria y la accesibilidad a los datos que se generan en los Parlamentos. Actualmente, cuentan con una notable trayectoria en países del norte de Europa, en el Parlamento Europeo, en el mundo anglosajón y, más recientemente, en Sudamérica. No es así, sin embargo, en España, donde el Congreso no contaba con una OMP propia hasta hace pocos años, y donde el Parlament de Catalunya aún no ha estado sometido al escrutinio de una organización como esta. En este sentido, Antoni Gutiérrez-Rubí, promotor del widget Parlament 2.0 y autor del libro ‘La política vigilada’, señalaba la importancia de la fuerza que ejercen colectivos como ETP, que trabajan desde el emprendimiento cívico-social y con voluntad de profesionalización para sacar partido al uso de la tecnología para empoderar en torno al compromiso social y político, la tecnopolítica.

Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política, situó la monitorización parlamentaria y las posibilidades de las TIC, en general, al servicio de la contrademocracia, esta receta rosanvalloniana que vehicula en la desconfianza un elemento clave para reducir la distancia entre la democracia formal y la democracia real, a través de la propia acción de la ciudadanía organizada. No ajeno a la demanda social, en los últimos meses, el Parlament de Catalunya ha hecho esfuerzos notables para adapatarse a los nuevos tiempos, especialmente mediante la aprobación de la Ley de Transparencia, modificando el Reglamento de la Cámara y abriendo el nuevo Portal de la Transparencia en su página web. Sin embargo, como ciudadanos comprometidos, hay motivos de peso por los que no debemos renunciar a controlar las organizaciones políticas desde fuera: en primer lugar, porque conceptualmente es lícito que un agente externo al sistema político sea parte del control democrático de las mismas; y, en segundo lugar, porque se necesitan organizaciones que sigan presionando a favor de la apertura de las instituciones a la sociedad. Es en este punto donde el proyecto ETP se concibe con vocación de servicio público y, por tanto, manteniendo su gratuidad.

A día de hoy, la aplicación se encuentra en fase beta respecto a los contenidos que ofrece (a la espera de la constitución de la nueva Cámara catalana), aunque ya está plenamente operativa en relación a su uso. Con un diseño gráfico atractivo e intuitivo, facilita la comprensión, el seguimiento y la participación, segmentada por intereses, del trabajo que se hace en el Parlament de Catalunya. En esta línea, Jaume Ríos, uno de los impulsores de ETP, indicaba ayer en la presentación que la transparencia que promueve la aplicación es una oportunidad para hacer pedagogía del trabajo que se realiza en la institución.

Como ya ha sucedido en distintos proyectos impulsados desde la Fundación Ciudadana Civio, o en la iniciativa Qué hacen los diputados, por poner dos ejemplos remarcables, ETP ha conseguido recursos económicos a través de la microfinaciación, en este caso a través de Goteo, al mismo tiempo que ha ido generando una comunidad de personas interesadas en el proyecto.

Si quieres valorar aplicaciones puedes hacerlo participando como experto de la appteca de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento útil para mejorar la calidad democrática de la toma de decisiones a través del compromiso social y político colectivo.