El impacto positivo en la interacción entre tecnología y personas con autismo ha generado un abanico de aplicaciones.

En el 2007, la Asamblea de las Naciones Unidas declaró, por unanimidad, la celebración de un día dedicado a las personas que sufren autismo. El 2 de abril, se celebró el Día Mundial sobre la Concienciación del Autismo con el objetivo de aumentar el conocimiento público de este trastorno.

El autismo tiene su base en una disfunción neurológica crónica que se puede detectar desde edad temprana. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)uno de cada 160 niños y niñas en el mundo sufre TEA (Trastorno de Espectro Autista). Los síntomas, a grandes rasgos, se relacionan con la comunicación, la interacción social y la poca flexibilidad en los cambios de rutina y, según los expertos, ninguna persona diagnosticada es igual a otra. Por lo tanto, a la hora del tratamiento, hay que atender a las necesidades particulares de cada individuo. En lo que sí coinciden estos pacientes es que una buena intervención en la primera infancia mejora el desarrollo y bienestar de las personas con TEA.

La tecnología como medio de comunicación

La tecnología se ha revelado como una excelente herramienta para mejorar el desarrollo social de las personas que sufren autismo. En 1973, aparecieron las primeras investigaciones sobre los beneficios de la interacción de personas con TEA y los ordenadores. Hoy, siguiendo por este camino, ya se utiliza la realidad aumentada, la robótica y la inteligencia artificial para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo. 

La aplicación AuTICmo.

La asociación AuTICmo, entendiendo esta necesidad, nació con el objetivo de “conectar familias, profesionales y entidades del sector de la tecnología y el autismo o patologías con necesidades similares”. Según esta misma organización, “en los últimos años ya se ha comenzado a validar el impacto positivo del empleo de estas tecnologías en las personas con TEA, llevando a cabo proyectos con el uso de las aplicaciones específicas o robótica, entre otros, especialmente en el ámbito de las habilidades sociales”.

‘Apps’ para desarrollar distintas habilidades

En este sentido, existen aplicaciones creadas para atender las distintas necesidades de las personas con estos trastornos. Es el caso de AutisMind, una ‘app’ que busca mejorar la estimulación y desarrollo de las capacidades sociales de los niños implicando a familiares y terapeutas en el proyecto. Lo hace a partir de la teoría de la mente, según la cual, y como explican los creadores de esta herramienta, el ser humano tiene la “habilidad de inferir estados mentales (pensamientos, intenciones…) en otra persona, y usar esta información para interpretar y predecir su conducta y, así mismo regular nuestro propio comportamiento”. Una habilidad de la que, muchas veces, carecen las personas diagnosticadas con TEA. Y, ¿cómo funciona esta ‘app’? A partir de más de 1.000 ejercicios interactivos, creados a partir de pictogramas y fotografías simples, organizados en 10 temáticas, se estimula la cognición social y la comprensión del niño respecto a situaciones cotidianas. De momento, solo está disponible para tabletas con sistema Android o iOS.

Otro ejemplo de este tipo de aplicaciones es TippyTalk, que apunta a ayudar a los padres a mejorar la comunicación con sus hijos. A través de imágenes, permite entender qué necesita el niño o niña, si prefiere hablar con su padre o con su madre, a expresar sus sentimientos, etc. Esto, según su creador, que es padre de una niña con autismo, hace que disminuya el sentimiento de frustración tanto del hijo como de sus familiares.

TippyTalk forma parte de la categoría Salud y calidad de vida de la appteca de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento tecnológico al servicio de la ciudadanía, que funciona a través del compromiso social colectivo. Si quieres conocer más sobre el proyecto, entra en la web de apps4citizens y sigue nuestras cuentas de Twitter y Facebook.

 

Publicado en: El Periódico, ‘Apps’ para el ciudadano comprometido, por Julia Alsina (11.04.2018)