Hay plataformas que alientan la denuncia ciudadana para combatir los abusos y sobornos en la administración.

 El pasado 9 de diciembre se celebraba el Día Internacional contra la Corrupción, una iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas para generar mayor conciencia e intentar combatir y prevenir la corrupción en el mundo. No hay región, país o comunidad que esté a salvo de esta epidemia, pero sí es cierto que hay lugares en los que está más generalizada; donde la falta de transparencia, de mecanismos de control y de sistemas punitivos crea un entorno favorable a su desarrollo.

El último Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional reveló “el carácter masivo y generalizado de la corrupción en el sector público a nivel mundial”. Somalia, Sudán del Sur, Corea del Norte, Siria, Libia, Yemen, Sudán, Afganistán, Guinea-Bisáu y Venezuela fueron los países peor clasificados; España ocupó el puesto número 41, repitiendo su peor resultado histórico; y los primeros lugares fueron para Dinamarca, Nueva Zelanda y Finlandia.

Estos altos niveles de percepción de corrupción son una de las grandes causas de la desafección política y de la pérdida de interés por la cosa pública, pero, al mismo tiempo, el germen de un ejército de ciudadanos informados, críticos y vigilantes. Son ciudadanos que, organizados o no, desarrollan o se comprometen con iniciativas de fiscalización y denuncia

Una de estas primeras herramientas fue I Paid a Bribe (IPAB), un proyecto que nació en la India hace algunos años, pero que todavía sigue activo y en funcionamiento. La plataforma invita a los usuarios -el contador marca más de 15 millones de visitantes- a denunciar los sobornos que pagan, presencian o evitan. En el informe se puede escribir una breve descripción de la situación, la localización, el monto, pero se prohíbe la inclusión de nombres propios porque lo que se busca es poner en evidencia la corrupción sistémica, no casos y personas concretos. La web india ya contabiliza casi 150.000 reportes en todo el país y el modelo de IPAB se ha replicado en otros países, como Pakistán, Grecia y Colombia.

Cámara de videovigilancia.

Con el tiempo, este formato llegó a los teléfonos móviles. Una de las primeras ‘apps’ fue Philly Watchdog, que, lanzada en el 2011, buscaba controlar las cuestionadas prácticas municipales de la ciudad estadounidense de Filadelfia. La aplicación permitía denunciar sobornos a través de texto, fotos y vídeos.

En Latinoamérica, una región muy castigada por la corrupción, donde el 62% de las personas cree que ha aumentado en el último año, también surgieron herramientas interesantes. Por ejemplo, en Venezuela y Honduras existe Dilo Aquí, una aplicación para subir denuncias anónimas sobre casos de corrupción de manera rápida y eficiente.

En México, uno de los países que más posiciones retrocedió con respecto al año anterior, hay más de un recurso para combatir la corrupción y los hay partidarios, institucionales e independientes. Una de las primeras en aparecer fue Denuncia Anticorrupción, una aplicación del Comité Ejecutivo Nacional del PAN para fomentar la denuncia ciudadana. El año pasado, en la ciudad de Querétaro, el Gobernador presentó Denuncia la corrupción y en las redes empezó a crecer México Libre de Corrupción, una “asociación civil apartidista y sin fines de lucro, conformada por ciudadanos en red, comprometidos con la construcción de un país sin corrupción”, según su web. Y, por último, hace algunas semanas, en esta misma columna, hablamos de Incorruptible, el reciente proyecto de la asociación civil mexicana Borde Político que pretende involucrar a los ciudadanos en la lucha anticorrupción en México.

El poder del ‘crowdsourcing’

Todas estas plataformas, aplicaciones y recursos tienen un mismo objetivo: alentar la denuncia ciudadana (casi siempre anónima) para visibilizar la corrupción sistémica e intentar encontrar ciertos patrones (territorios, organismos, modalidades…) que faciliten su combate. Los Gobiernos, partidos y asociaciones son conscientes del poder del ‘crowdsourcing’ y de la máxima que dice: cuatro ojos ven más que dos.

Encuentra más aplicaciones como estas en la categoría de Política Vigilada, en la ‘appteca’ de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento tecnológico al servicio de la ciudadanía, que funciona a través del compromiso social colectivo. Si quieres conocer más sobre el proyecto, entra en la web de apps4citizens y sigue nuestras cuentas de Twitter y Facebook.

 

Publicado en: El Periódico, ‘Apps’ para el ciudadano comprometido, por Santiago Castelo (11.12.2017)